Los Arcabuceros – Santuario del podenco Andaluz

 

 

“ALIBABA”

En mi reciente visita al hermoso pueblo pacense de Quintana de la Serena, donde las gárgolas hacen que el agua se precipité ruidosa en mitad de sus calles cuando llueve, he tenido la suerte de conocer a Francisco, hombre, sobre todo, de corazón ancho, cazador, amante de su tierra, auténtico podenquero y también un poco poeta. Es de esas personas que siente con tanta pasión lo que vive que quiere transmitírselo a los demás para hacerles participes también de su enorme pasión por las cosas. Francisco vibra cuando te habla de sus podencos. Y no es para menos cuando te abre generosamente las puertas de su casa y te hace testigo de los tesoros que allí encierra: LOS ARCABUCEROS, santuario de los mejores podencos andaluces que puedan criarse en parte alguna.

Y no es por casualidad por lo que se consiguen tales maravillas. Ha sido fruto de su afición, esfuerzo y constancia por mantener una raza de perro nuestro que caza como ninguna otra. Se preocupa enormemente de cuidar la morfología de la raza, la del podenco andaluz de talla chica, la que, a través de muchos años, ha conseguido perfeccionar al máximo compaginando belleza y aptitud cinegética en cadaanimal, como sí lo acreditan la infinidad de trofeos que ha conseguido en todos los concursos en los que participa, el último una talla preciosa de un podenco en bronce, obra del escultor Mariano Aguayo, en el concurso de Cuevas de S. Marcos en Málaga, con su podenco “Alí Baba”.

Cuando le pregunto por qué ha llegado a especializarse en esta clase de podenco y si desde el principio había cazado con ellos, esbozando una tímida sonrisa y achicando sus ojos para recordar mejor el pasado, me habla de su “Calaña”, aquella podenca de pelo duro que le regalaron en el pueblo de la sierra de Huelva de donde tomó el nombre y de la que su madre decía que era la perra más lista y viva que jamás había visto…

– “Sus cualidades para la caza eran extraordinarias. Cuando otros perros estaban exhaustos ella parecía no rendirse nunca. Tanto en la caza por alto, como en el cobro, como su nerviosismo cuando rodeaba una y otra vez las matas para decirme que la pieza estaba allí.”

-“Recuerdo también al “Kisin” mi bretón, especialista en muestras inolvidables ”

Y mantenía su mirada medio perdida, como queriendo retener en su memoria una fotografía congelada de aquellos lances de antaño…

– “He cazado con todo tipo de perros, de casi todas las razas. Es verdad que de todas he disfrutado. En todas he buscado y, afortunadamente, he sabido encontrar siempre su mejor virtud, su mejor cualidad. Al final me he rendido a los podencos, al podenco andaluz. Y me he entregado en cuerpo y alma al podenco andaluz de talla chica. Son perros precoces y resistentes. Se adaptan a cualquier tipo de terreno y su pasión por la caza es extraordinaria…”

Mientras me habla, sus perros le rodean y le siguen… Coloca una piel de conejo en la punta de una caña y le da dos vueltas al aire… Es entonces cuando comienza el espectáculo. Parece mentira cómo unos cachorros que apenas han cumplido mes y medio puedan mostrar semejante afición por la caza. Tres sentidos, vista, oído y olfato entregado a un solo objetivo: perseguir la piel que les muestra su dueño.

“¿Cómo no va a rendirse uno a semejante belleza? No paran ni un momento. Estos perros crean afición al cazador más escéptico.”

Cuando le pregunto qué cuánto hay que poner en la mesa para llevarse uno de sus podencos me dice;

– “ ¡Cariño!, ¡Cariño a raudales, lo primero de todo! Sin esa moneda no se pagar ni un cachorro de  los que ves. El podenco andaluz es un perro inteligente y lo mismo que averigua de manera infalible dónde donde la pieza de caza, adivina al momento sí hay cariño en el corazón de su dueño…”

Al oír sus palabras me percaté al instante que la razón del brillo del pelo de sus maravillosos cachorros no se debía solo al pienso que les echaba de comer …

Y es que para ser un criador como Francisco no solamente hay que contar con unas instalaciones espaciosas, limpias y envidiables como las que él tiene. Hay, además, que incluir en las raciones diarias de sus perros muchas dosis de paciencia y cariño. Y así es como Francisco consigue el maravilloso producto que  ofrece al que quiera tener y contar con un verdadero “compañero” de caza.

Estuvimos sólo un par de horas juntos pero fue suficiente para comprender que la calidad de los podencos que cría Francisco va pareja a su calidad humana.

Al despedirnos, se asomaba ya la luna casi llena al espejo de la noria de la finca. Francisco la buscó con su mirada en el cielo y al alejarme de él me pareció oírle decir algo de sus niños y la caza o algo así… Incluso me pareció adivinar, en la magia de la noche de los campos de Quintana, que corrían unos versos que decían:

La noche de fin de año

Mi perra “Pili ha “parió”

Siete cachorritos blancos,

Que te quitan “er sentio”

Son nietos de la “Cumplía”

Biznietos de “Arcabucero”

La mejor casta de España,

Y también del mundo entero.
Publicado en la revista CAZA EXTREMADURA nº 82 por Ramón Gómez Pesado

“EL MORO FIGUEROA”

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