RETAZOS DE UNA PASION “MIS ALANOS”

Este texto lo escribí hace unos 15 años…..

 

Hace noches me llamó Javier Parra solicitándome si podía escribir algo sobre los perros alanos pues iban a publicar no sé qué sobre ellos. Acepté el reto y, la verdad, me cuesta mucho pues salvo cartas comerciales y algunas a mis amigas y amigos nunca he escrito.

Mi mujer me anima y dice que lo escriba como lo cuenta hablando, pues pongo tanto entusiasmo al narrarlo que seguro que saldrá bien.

Ahora tengo la duda de qué puedo contar sobre el tema y, bueno, voy a hacerlo sobre los primeros alanos que han entrado en mi vida, Chullo de los Tarantos y Lanza de los Cuadrejones.

Chullo Y Lanza forman un dúo que pone firme a una pareja de guardias civiles y son dos borregos merinos.

Suelo salir a coger espárragos al arroyo de los Arrazauces. Mari Carmen, mi mujer y mis hijos José Vicente y María, de 3 y 9 años, me acompañan. Estos se suben en ellos como si de un poni se tratara. Siempre hay más esparragueros y, como vamos entre adelfas y zarzas, cuando se presentan los perros ante alguno empiezan a llamarme: -¡Paco, Paco¡, con voz de terror o, yo qué sé, el caso es que se zurran. Que le verán a los pobres alanos…

Os relato ahora el primer contacto cinegético que tuvieron.

A mi amigo Antonio Catrana, ganadero de merinas y cochinos ibéricos, cazando al salto hace dos años me lo encontré en la frontones de La Pared y le pedí un marrano lombricero. Me ofreció uno de 7 u 8 arrobas, largo como un galgo y que para el caso me venía que ni pintado. Lo trasladé a La Pared y el bicho se las piró por una ventana del cortijo en ruinas y échatelo a buscar.

Mi amigo Juan Lemus, mi hijo y yo lo buscamos por los cortijos de los alrededores pero no estaba en ninguno. Desistimos de su búsqueda y cuando volvíamos para casa por el camino de la sierra nos cruzamos con varios coches que iban de caldereta con José el Bichito, perrero de recova cuando estuvo en Alcalá de Henares. Le preguntamos por el macareno y nos dice: – el camino adelante lo traes, a un kilómetro más o menos. Vuelta para atrás los otros coches y él, pues querían ver el lance de los alanos.

Yo, con tanta expectación, me sentí un poco preocupado de lo que podría resultar ya que los perros no habían visto jamás un cochino, y el macho tenía poco más de una año y Lanza, seis. Subestimé la raza, pues efectivamente, venia camino adelante. Paramos los coches, abrí la puerta del remolque y dije a los perros IDO ES, azuzándolos. El guarro, al ver lo que se le venía encima, emprendió veloz huida y los perros se colocaron uno a cada lado. Lanza se tiró en carrera y lo apresó de una oreja y Chullo, tras varios intentos, de la jeta. Como nos vimos para quitarlos del agarre del pobre marranito. Lo cogimos por delante y andandito se fue al cortijo sin rechistar. No era para menos.

El Chullo se lo vendí a Gerardo Rodríguez, dueño de la finca la Zarzuela, ubicada en Castilblanco. En esta finca hicimos novio a mi hijo José Vicente con reses. Sus dos primeros tiros fueron a venados con una escopeta del veinte e hizo doblete

A Chullo lo tenían para agarrar jabalíes y un día que acompañaba al guarda en uno de los cercones se le vino un macareno cuando les echaba de comer. Menos mal que estaba el perro con él y apresó al guarro, sino le cuesta la vida. Acudieron varios operarios de la finca y pudieron quitarle el perro, que le tenía acuchillado los brazuelos y costillas.

Allí murió de viejo, ciego, sordo y sin dentadura el mejor alano que he visto.

EL REY DE LOS PERROS

El rey de los perros

Texto extraído del maravilloso libro “Narraciones de un montero”, de Antonio Covarsí Vicentell:

No conozco perro en el mundo que merezca este hermoso título con más derecho que el podenco.

Ya he mencionado algunas de las condiciones de este animal; pero tan ligeramente, que no puede formar idea de lo que es, aquella persona que no lo conozca.

Con el alimento que se mantiene un perdiguero ó un galgo, basta para sostener tres ó cuatro podencos; esto demostrará la sobriedad de este cariñoso compañero del cazador.

Valiente es hasta tal extremo, que yo le he visto en la agonía acuchillados por un jabalí, seguir mordiendo con el coraje de uno sano.

Persigue con tal tesón, que el año pasado dos podencos míos, el “Cabrera” y el “Duque”, cogieron á dos ciervas por delante á la una de la tarde, y regresaron al rancho al día siguiente a las nueve de la mañana.

Podencos hay que han perseguido reses á cuatro leguas del cazadero, vistos por personas ajenas á las monterías, las cuales después me han dado noticias de estos hechos, y de esta clase pudiera citar muchos ejemplos.

No hay animal á que no acometa el podenco, á excepción del lobo; y si este se ve perseguido por algunos mastines que vayan en la misma recova, ¡ay de aquel que se detenga un momento á luchar con los mastines, porque encendidos con el ataque de éstos, lo despedazarían sin piedad los podencos!

Solos no es fácil que ataquen al lobo: casi puedo asegurarlo.

El diente del podenco es terrible; parece un ascua ardiendo, y en más de una ocasión cazando en ronda, he sido mordido por ellos, á obscuras en el fragor de la pelea y por experiencia lo aseguro.

Es tan ágil como un galgo, aún cuando no alcanza á este en velocidad por el llano; entre monte le supera en mucho.

Y para probarlo diré, que en este país se cazan conejos en las grandes manchas de jaras, que es donde hay que verlos, sin necesidad de escopetas. Bastase a un hombre á caballo con media  docena de podencos y un perro quitador, para hacer buena cacería.

En estas ocasiones se les ve constantemente saltando por encima del monte, con tal velocidad y bravura, que es el único perro que le chilla el conejo, de terror, cuando va perseguido por este y sin haber sido apresado.

Dan saltos prodigiosos para divisar á su víctima, y si ésta retrocede, el podenco se apercibe y  en el aire se revuelve como un pájaro hacia atrás, cual si tuviera alas.

Yo he tenido podencos con los que he cazado codornices, haciendo paradas como un perdiguero.

Un mismo podenco, el célebre “Montero”, conocido en media Extremadura por ser una notabilidad para la caza mayor, me servía para patos, codornices, conejos y hasta para cazar avutardas á caballo, que me las paraba entre los yerbazales como un pachón y se las mataba desde mi cabalgadura.

En fin, sirven para todo, y no solo me consta por lo muchos que tengo y he tenido, sino por los que he visto trabajar con mis amigos cazadores.

El podenco es el perro más gallardo que yo conozco, y el más vivo y desenvuelto, nunca tiene pereza, muerde más que la envidia y una partida de podencos puede compararse, con un manojo de rabos de lagartijas, recién cortados; son un ramillete de nervios.

Su forma es bastante parecida a la del lobo, aunque no tan fornido ni con rabo tan poblado; pero más largo y fino.

Su cabeza es como la del galgo, pero más gruesa y de hocico más corto y por lo mismo de tenaza más potente, hasta el extremo, que toro, vaca ú otro grande animal apresado por alanos, es acto continuo despedazado por los podencos.

Su estructura es parecida á la del galgo, pero más ancho de pecho y más fuerte y resistente del cuarto trasero; además es muy fornido de brazos y piernas.

Los hay de varias clases y tamaños. El podenco fino, tiene las formas que he dicho anteriormente, pelo fino, extremos esbeltos hasta conocérsele las venas, orejas agitadas y grandes, terminado en punta y algo inclinadas hacia adelante, cuello largo y fuerte y un olfato como pocos.

Tanto estos como los que existen de pelo pelicerdeño, son de un tamaño algo más pequeño que el galgo, pero ambas razas mucho más fuertes.

Existen otras castas de podencos más pequeños, del tamaño de un perdiguero. Estos son los más duros y resistentes con una huella de diamante.

Generalmente tienen el rabo algo enroscado, y más aún los pelicerdeños, que casi todos lo enroscan completamente sobre el lomo. Una  y otra raza son de huella pequeña, y por lo mismo muy duros.

Su pelo varia entre canelo, blanco, blanco y canelo y negros con cabos color rojo encendido, que son preciosos. Los de esta raza son unos dibujos, con grandes orejas, muy derechas siempre, y mucho más cazando.

Estos perros, siendo buenos, y en sus funciones pulando sobre el monte, son una maravilla.

El podenco grande y mediano resulta precioso en al caza de conejos y tienen que ver cuando un conejo se defiende en una mata grande de lentisco ó coscoja, la velocidad con que el perro da vueltas alrededor de aquélla para que no se le escape; resulta admirable.

¿Y cuando persigue reses? Entonces vuelan entre el monte, veloces como rayos todo lo atropellan, van con los ojos inyectados y no obedecen á la voz del amo, ni al látigo ni á anda: se convierten en fieras y todos sus movimientos, atropellando monte, ó saltando, no se parecen á los de ningún otro perro.

Son tan veloces como nerviosos y bravos, y cariñosos con sus amos hasta la exageración.

Existe otra raza de podencos de talla pequeña, poco mayores que un galgito inglés y todas sus formas casi iguales á las de este, fino, esbelto, gallardo, listo como una ardilla, pero con orejas grandes y rectas, algo inclinadas hacia adelante.

Estos perros no saltan como los antes citados; pero son muy ligeros entre el monte y hacen un servicio muy superior en todo lo que se les enseña.

No hay en el mundo una caza más divertida y bonita que la del conejo entre jarales con una docena de buenos podencos.

Tienen que ver aquellos saltos prodigiosos, aquellas acometidas feroces, sin temor al monte, espinos, ni aulagas, aquellos voleos en el aire, como pájaros, acompañados del alegre jai… jai… que constantemente se oye, y la velocidad extraordinaria con que acuden á la llamada de sus compañeros ésta es tal, que los he visto morir atravesado el pecho con una jara, en el momento de perseguir a un jabalí.

De las miles de razas de perros que se conocen, cada uno tiene su destino y sirve para un objeto dado; pero el podenco es útil para todo aquello que se le educa y enseña.

En la “Caza del Lobo”, figura un grabado de estos animales, pues véase aquel dibujo y tal es un podenco aunque mucho más fino de formas, pero con las orejas más largas y  derechas, diferenciándose en sus distintas razas por el pelo más o menos abundante.

Solo me resta añadir, para terminar los datos que conozco sobre este precioso auxiliar del cazador, que si algún día se arrojara á los perros fuera de las poblaciones y se abandonaran por esos campos sin el amparo del hombre, cometiendo con este acto la mayor de las iniquidades, entiendo, quizá equivocadamente, que todas las razas desaparecerían, más o menos tarde, menos el podenco. Este sería el perro salvaje de España. 

CARTA DE UN PODENCO CACHORRO A SU DUEÑO

Bambino de los Arcabuceros:

“En algún lugar” (España)

Estimado y querido amo:

Espero se encuentre usted bien en compañía de su familia y la mía que tanto echo de menos.

En primer lugar le digo que soy el Bambino, el cachorrito que le robaron aquel invierno una noche que usted, no sé porqué, no estaba con nosotros y en compañía de mis cuatro primas y mi primo Capitán, nos arrancaron de nuestra cama calentita de serrín, nos metieron en un coche y empezaron mis desdichas.

Por la mañana nos ataron a una cadena en una nave, sin caseta ni nada y no vea usted el frío y pena que pasamos. Yo me tiré una semana llorando y latiendo a ver si me escuchaba usted pero nada, me quedé afónico de tanto llamar. Nos pusieron un pienso que yo no probé, pues sabía a rayos. En unos días, con el frío y sin apenas comer, me entraron unas cagaleras y una gripe que por poco me muero.

Como usted sabe ya tengo cierta edad y hace un tiempo que me encuentro en casa de un señor que me compró a los amigos de lo ajeno, que en cuanto les ofrecieron cuatro euros me vendieron. No como usted , que me acuerdo de aquel que me quiso comprar y le dijo: “Ese no tiene precio, no se vende por ná y se acabó.

También recuerdo el primer día que en brazos me subió su hija María a los conejos del doblado. Tendría yo un par de meses y cuando me puso en el suelo y me dio ese olor que tanto me apasiona, se me encendió la sangre y empecé a latir los rastros y cagarruteros. Me metí entre unas abulagas y de allí salió el “orejotas”. ¡Cómo me puse!.Me temblaba todo el cuerpo. ¡Qué nervios Dios!. Emprendí detrás de él y, aunque era más grande que yo, salió que se las pelaba. En un rincón le eché mano al jopo, y si no me lo quita usted me lo cargo. ¡Cómo chillaba el condenado! Y como se puso usted de contento, con qué cariño me besaba y me decía: “Bien, Bambino, bien, vas a ser como tu abuelo Evento”, y yo me sentí muy orgulloso.

Luego ya un día y otro de diversión que duró poco, pues esos canallas que nos robaron nos lo

hicieron pasar canutas, se acabaron las croquetas y rosquillas, la cama, el cariño y, lo peor,  el recuerdo de los ratos con el “orejotas”.

Como le dije antes, ya soy un podenco muy guapete y fino según dicen, y que tengo un par de nenas en el bote y mi nuevo dueño me las tiene reservadas. Aunque no son tan lindas como mis primas Centella y Caribeña, para un apaño valen. Están locas por mí y una que es muy avanzada, algún día… ya veremos.

Este señor, mi nuevo dueño, es mayor y no compra ni revistas ni nada, no está enterado de los esfuerzos que hizo usted por recuperarnos. A propósito, ¿sabe usted algo de mis primas y primos?. Qué mal lo estaban pasando cuando los dejé, sin darles apenas el sol, atadas llenas de excrementos, pues pues para entrar donde estuvieron cuando llueve, ni con botas de agua se puede. Dormían en cemento “pelao”, el frío era tremendo y cuando hace calor con el techo de uralita, no vea la de pulgas y garrapatas … no se que habrá sido de ellos.

Hace unos días me llevaron al campeo a un coto de estos que por aquí creo que se llaman intensivos o algo así, no me haga mucho caso. Bueno, el caso es que no vea usted como me puse de coger conejos, eran como tontos, casi tan tontos como el orejotas gigante de “La Viña”. ¡Quince le cogí al abuelete! Buenos euretes tuvo que acoquinar, pues había que pagar a los “bobos” a no sé cuanto. Menos mal que me retiró pronto sino lo arruino.

Bueno, don Francisco, que llevo un rato escribiendo y me va a salir un callo en la pata. Ya le contaré en alguna otra ocasión algo más. Si algún día pasará cerca de su casa, mi casa, no dude que me escapo y me voy con usted, que ¡eso sí que era vida!. Todos los días de cacería. Muchos besos a su esposa, a sus hijos María y José Vicente, a mis padres, titos y primos, a Rambo y Luna, los mastines, a Vitorina y Chullito, los alanos, en fin a todos.

DE CASTA LE VIENE AL GALGO

Y de casta nos viene a los quintanejos la afición al perro galgo. Os voy a contar algún retazo de mis antepasados, que fueron galgueros, y yo también lo fuí.

Mi bisabuelo paterno, Diego Rey Barquero, el tío Diego Rey  “Tirito”  y sus hijos fueron muy aficionados a los galgos, tuvo un perro macho con gran fama en nuestra comarca, me contaban mi tío José y su primo Alonsillo “ El Carnicero”, que era grande como un caballo, de capa blanca, superior corriendo y aguantando hasta reventar las liebres ya que carecía de boca, es decir que las agotaba en carrera o las encerraba y se echaba encima de ellas hasta que llegaban los cazadores para concluir el lance.

En una ocasión encerró una liebre en una encina de la Reyerta, y el tío Diego Tirito y su sobrino Alonsillo, le prendieron fuego para que saliera, la liebre no salió, la encina ardió y tuvo que pagar treinta duros de multa por quemarla.

El perro se llamaba “Bomba” y ya de viejito, en casa les daba pena sacrificarlo, a mi bisabuelo se le ocurrió  que se lo llevaran unos “yerbacuajeros”, del pueblo que recolectaban “yerba”, en la zona de Medina Sidonia y Naveros en la provincia de Cádiz y lo soltaran cuando llegaran allí, estos iban en bestias y así lo hicieron, al llegar a Medina lo soltaron, pero se llevo una gran sorpresa, mi bisabuelo al tener al animal a la semana siguiente en Quintana, muriendo ciego  y sordo en la que es hoy mi casa.

Otra perra que tuvieron mis ancestros fue la “Cota”, todavía algún viejo galguero se acuerda de lo famosa que fue en su día. La perra era hija de una galga que mi tío Marcelino Rey compró a unos “peceros” de Campanario un día que se juntaron pescando en el Guadalefra, la probó, le gustó y la compró. Se llamaba “Lipa”, era verduga clara, grande y pura española, como todo lo que entonces había.

La perra la cruzaron con un galgo inglés, viejo, retirado y tatuado que compró mi tío José en Puebla de Alcocer, de ese cruce salió la perra “Cota” que marcó un antes y un después en los galgos de aquella época. Me contaba mi tío que iba con la madre y la hija al pozo “ El Piojo” en la yegua “Gitana”, que compró mi abuelo Paco Rodríguez en Cazalla de la Sierra, refrescaban a las perras en el pozo les ponía seis u ocho liebres y “pa” casa con su primo Alonsillo a la grupa.

Alguna vez que se juntaron con Campanario estos decían “aohijo” cuando arranca la “Cota” parece que las liebres se paran. Un día le saltó un matacán en la “Matabajo” y se quedó sola con él yendo a encerrarlo a la “Marquesa” y mi tío la corrió con la yegua.

Otra matacán le saltó en el “Censo” y se vino a encerrar a las “Vegas de Casimiro”, se quedó la “Cota” solo con ella y mi tío la animaba desde la yegua con un “ala … Cota”,  “ala … Cota”, la perra se apretaba pero aquella liebre se le ponía a cinco o seis metros y nada, se encerró en un villar de piedra, la cogió mi tío y era poco más grande que un conejo y patas enormes.

La perra se la llevó don Pepe Cardenas que era amigo de mis tíos, en la finca de este “Mataborracha” la vio correr y se la quiso comprar ofreciéndole una respetable cantidad de dinero, pasados unos años se la regaló dejando algunas crías en Quintana, su “papacagate” crió dos y alguna otra él sin servir ninguna.

Como colofón voy a contar algo de mi tío Alonsillo “El Carnicero”, a este si le recordaréis casi todos pues regentó muchos años el bar de “ La Perdición”, tenía tal la afición que muy anciano cazaba todos los días, cogía su perro o perra de turno y daba su vuelta por las huertas del pueblo, cazaba muy despacito y era como un podenco registrándolo todo, raro era el día que no le ponía su liebre a su perro “Canalejas” pues sabía buscarlas como nadie, se las sabía todas y las veía casi todas encamás, luego venía a contarnos la gesta a mi tío José y a mi que se me caía la baba escuchar tantísima sabiduría de cómo relataba con pelos y señales como las buscaba hasta descubrirlas, fue un galguero de casta irrepetible.

Un saludo a mis amigos galgueros y que no decaiga la afición.

 

RELATOS DE MIS AMIGOS CLIENTES

RELATO DE MI AMIGO TOMAS:

Me llamo Tomás, soy cazador desde niño, siento la caza como algo fundamental en mi vida. Disfruto de la naturaleza en compañía de mis perros, a los que considero amigos. He tenido Bracos, Pointer y Pachones Navarros, perros de gran porte, fortaleza física e indiscutibles cualidades para la caza de la perdiz.

Vivo en Tenerife, tierra de contrastes y terrenos abruptos, donde el arte de la caza depende casi fundamentalmente de la labor del perro. Abatir una pieza a perro parado aquí es un deleite.

En Canarias son muy comunes los  Podencos Canarios, perros de talla media, de cuerpo  alargado, musculoso y de pecho profundo. Son, exclusivamente, perros conejeros y nunca se han usado para la caza de la perdiz, y es por lo que nunca pensé en ellos como compañeros de caza. Sin embargo, hace poco más de un año, mi atención se centró en una raza común a ésta, el Podenco Andaluz.

La búsqueda de información y credenciales del mismo me llenaron la cabeza de nuevas ilusiones. Descubrí que el Podenco andaluz es un animal que por su olfato y su desarrollado instinto cazador es capaz de afrontar con total éxito, desde la búsqueda del conejo en los zarzales, hasta el duro agarre del jabalí, pasando por el cobro de patos en el agua. Si a esta capacidad le añadimos la agilidad y resistencia extraordinaria que lo caracterizan nos encontramos ante un animal excepcional mente dotado para la caza.

No lo dudé, quería emprender una nueva etapa en mi vida como cazador y fue en el criadero Los Arcabuceros donde encontré a mi nueva amiga y compañera de batallas: Mica. Fue amor a primera vista, sentimiento mutuo que desde entonces hasta hoy ha ido creciendo. El buen amigo Francisco, sólo me conocía de hablar por teléfono, pero sin embargo, supo elegir, entre todos aquellos preciosos cachorros, a la perfecta podenca para mí.

Mica, pequeña, como su nombre indica, es de gran inteligencia, nobleza, sociabilidad y siempre está alerta. De carácter vivo y equilibrado, muy cariñosa, sumisa y leal. Todo ello le confiere una gran capacidad para el adiestramiento, el cual en los primeros meses, pareció difícil, pero luego tornó en fácil y placentero.

Es una perra nacida para cazar, con un excelente olfato y muy resistente a la fatiga, no se amedrenta ante nada, metódica y rápida en la búsqueda, con un batir alegre tras la pieza, siendo una excelente cobradora de pelo y pluma. Nunca pensé, que este tipo de perros pudiera darme tantas satisfacciones, es capaz de mostrar durante varios minutos ante el rastro de una perdiz, así como de hacer una muestra a patrón, como si del mejor Pointer se tratase.

GALGOS O PODENCOS.

FABULA DE TOMÁS DE IRIARTE

LOS DOS CONEJOS

Por entre unas matas,

seguido de perros,

-no diré corría-,

volaba un conejo.

De su madriguera

salió un compañero,

y le dijo: “Tente[10],

amigo; ¿qué es esto?”

“¿ Qué ha de ser?” –responde-;

sin aliento llego…

Dos pícaros galgos[11]

me vienen siguiendo.”

“Sí -replica el otro-,

por allí los veo…

Pero no son galgos.”

“¿Pues qué son?” “Podencos[12].”

“¿Qué? ¿Podencos dices?

Sí, como mi abuelo.

Galgos y muy galgos,

bien visto los tengo.”

“Son podencos, vaya,

que no entiendes de eso.”

”Son galgos, te digo.”

”Digo que podencos.”

En esta disputa,

llegando los perros

pillan descuidados

a mis dos conejos.

Los que por cuestiones

de poco momento

dejan lo que importa,

llévense este ejemplo.

 

 

 

RELATO DE MI AMIGO NACHO:

Hola Paco; buenas tardes, comentarte que estamos muy contentos, encantados, con las dos perritas. Son inteligentes y muy listas. Han causado sensación desde el primer día, en la familia. Con decirte que las meten en el txoko, (sitio donde se quema leña en invierno y comemos en ocasiones en verano). Excepto una perra, ningún otro perro se ha dejado entrar al txoko y mira que ha habido perros en esta casa.

En temas de caza;

La VENTU; Me ha sorprendido gratamente. Caza a viento, como un auténtico pointer, mostrando la caza a perro parado.Caza a la mano desde el primer día. Se alza sobre las patas traseras, para otear el horizonte, ja,ja,ja ect… La lleva mi hermano que se ha encaprichado de ella.

La FLECHA; No tiene miedo a las alturas, carece de vértigo. Levanta los txaparros en el aire. No se le resiste nada. Es una auténtica máquina.

El último día de caza de perdiz salvaje, levantó cinco perdices de las matas(txaparros), osea en cinco ocasiones. Hice cupo y ya no disparé más. Las levantó en una zona que estaba cazada. La ratita como yo a veces la llamo cariñosamente, me dejó alucinado. Decirte que teníamos 5 días de perdiz, el primero no pude cazar por trabajo, dos días no se han cazado por nieblas, el cuarto solo se pudo cazar 2 horas, el último ya entero.

Ha esta perrita, estoy intentanto que caze a la mano. El collar eléctrico, voy a evitar ponérselo.

Las vamos a llevar, a un coto de caza sembrada (a perdiz). No soy partidario… Pero es lo que hay.

Lástima que haya tan poca caza.

Ya no te cuento nada más que tú no sepas….. Tan solo unas pinceladas, de estas dos joyas. VENTU y FLECHA.

Saludos, Natxo.

 

EL PODENCO ANDALUZ UN SIGLO CAZANDO

 

Dedicado a  D. Víctor Hugo, el mejor podenquero mejicano.

Este artículo cayó en mis manos hace muchísimos años y lo he tenido guardado como oro en paño ya que es de un cazador de los tiempos de don A. Covarsí y por supuesto extremeño. Espero que os guste, y se lo dedico especialmente al mejor podenquero mexicano del mundo, mi valorado amigo don Víctor Hugo, que tuvo la deferencia de venir desde México por un arcabucero y cuando se encontraba en Granada me llamó para que lo recibiera, yo le dije que no tenia perros en ese momento que le podía facilitar el contacto de algún criador que le cogiera más a mano y él me contesto que había atravesado el Atlántico para llevarse un arcabucero y que no se iba sin él. Esto me desarmó y le dije que viniera que le cedería un macho de unos cuatro meses que lo tenía mi hija María como preferido y ya la convencería de cedérselo.

Así que desde Granada en compañía de unos amigos alquilaron un coche y se presentaron en mi casa, estuvieron en mi cortijo visitando las perreras y los invite a comer una barbacoa que creo que les gusto bastante así como el vino de pitarra de la tierra. Hicimos un intercambio cultural de música, ellos me trajeron de Miguel Aceves Megía y yo les regale flamenco y vino. También me regalo un libro de un cazador mexicano don Arturo Imaz  Baume, que lo he leído varias veces y cada vez me gusta más. Bueno y nada mas espero que os guste y va por Vds.

En 1898, hace ahora más de un siglo, Manuel Rodríguez, inveterado de Mérida y buen aficionado a los podencos, publicó en la revista La Caza Ilustrada una amplia descripción de la caza podenquil en el sur peninsular. Por su plasticidad y viveza creo la mejor descripción del trabajo de estos abnegados perros. Veámoslo ligeramente resumido.

El podenco es un perro vigoroso, incansable y astuto. En las lides cinegéticas pone en juego todas sus facultades. Un galgo, un mastín o un perdiguero acierta con la pieza que persigue después de muchos y repetidos intentos, el podenco la coge el primero. El más leve descuido de la liebre o del conejo lo llevan a la boca del podenco.

En las lides amorosas obra del mismo modo. Es incansable, jamás se rinde, y aunque sus colmillos son temibles, mientras puede no hace uso de ellos contra sus rivales; en las luchas un tanto escandalosas y naturalistas que sostienen por una beldad canina, el podenco aprovecha la ocasión de estar peleándose mastines con galgos y pachones para apoderarse de la bella, y a fe que pocos segundos necesita para conseguirlo. En el prodigio de infidelidades de que habla Orio, pocas veces el podenco desempeña el papel de buen Juan.de aquí resulta que los perros callejeros de este país tienen muchas gotas de sangre de podencos que de otras razas; y si se cumple la ley filosófica que antes he citad, resulta lo que efectivamente resulta, según se ha podido observar; que abundan más en ese país los podencos puros que los perros de otras razas; y en el corto tiempo que se necesita para que se verifique esta evolución demuestra la verdad hasta que las consecuencias de esta ley; es decir, que el podenco es el perro más cercano al perro salvaje.

Actualmente casi todos los naturalistas clasifican al podenco entre los lebreles. Un autor francés llama al podenco mallorquín lebrel de las baleares o charnique. Dice de él mil atrocidades. Lo tienen por un animal indómito para la caza, refractario a aprender a cazar con orden, pues lo hace por su cuenta, sin cuidarse de su dueño, mata los conejos persiguiéndolos a la carrera, y cuando alguno se le escapa refugiándose en el vivar, se lleva escarbando y llamando para que lo auxilien. Soy del parecer que el podenco debe ser clasificado entre los perros de rastro o de carrera, porque el lebrel caza valiéndose de sus piernas y de su vista, mientras el podenco hace uso además de su olfato.

El podenco es el rey de los perros, decía un amigo mío, excelente cazador y entusiasta de todos estos animales. Efectivamente, tiene tan diversas aptitudes, que puede reemplazar en su especialidad a todas las demás razas, y él no puede ser reemplazado en la suya.

El podenco no es indómito, como dice el autor francés citado; su educación es difícil, hay algunos de ellos refractarios a cazar con método y con orden, pero a la larga aprenden todo lo que se le enseña. El podenco sirve para la custodia de los ganados y caza a la mano como cualquier pachón; después de un largo aprendizaje sirve para la caza de acuática, para llamar en los vivares, en la caza con hurón, y es sobresaliente en la mayor.

Su especialidad es cazar conejos en recova, a diente. En esto no tiene rival. Los defectos que el ya citado autor francés le atribuye se tornan excelentes cualidades para esta clase de caza.

Ver una recova de veinte o treinta buenos podencos cazando conejos en el monte es un espectáculo de los más divertido que pueda darse. El conejo es un animal ligero y astuto, que no pierde la serenidad aun en el mayor peligro. El podenco lo olfatea en lo más espeso de la mata, da vueltas alrededor de esta, haciendo oír breves ladridos llamando a sus compañeros, que bien pronto acuden en su ayuda, rodeando la mata donde el infeliz conejo se oculta. Ningún podenco maestro se atreve a arrojarse sobre su víctima, porque sabe por experiencia que esta hurtará el cuerpo escapando de sus dientes. Lo que hacen los viejos en el oficio es esperar a que llegue un podenco joven, que se avance al conejo y cuando éste sale de su escondrijo, lo atrapan. Algunas veces, aún rodeados de diez o doce perros el conejo escapa, y entonces, sus enemigos lo persiguen a la carrera. Es digno de ver como el conejo huye por lo más intrincado de la espesura, ya avanzando, ya retrocediendo, ya aplastándose entre la maleza, y  es más divertido aún ver los podencos rompiendo monte en vertiginosa carrera, dando saltos prodigiosos por encima de las matas y revolviéndose en el aire si el conejo varía de dirección. Algunos podencos causan tal terror a los pobre conejos cuando saltan por encima de ellos que los hacen chillar sin tocarles.

Cuando el podenco divisa al conejo extraviado, ralla; es decir, da una serie de  ladridos de un tono especial, indicando a sus compañeros que va muy cerca de la pieza; y el conejo, al fin, perdido y vuelto a encontrar muchas veces, viene a dar en la boca de alguno de sus perseguidores. Una recova bien adiestrada no debe de despedazar ningún conejo; por lo general, cuando un podenco coge alguno de aquellos animales, lo entrega al quitaor en cuanto este llega..El quitaor es el podenco más valiente de la recova que lleva a los cazadores todas las piezas que el coge y las que cogen los demás.

Así como el gato es el enemigo natural del ratón, el podenco es el del conejo. Lo persigue por instinto, y esta pasión es un grave inconveniente para dedicarlo a la caza mayor, especialmente las rondas.

Con frecuencia, de noche, sobre todo en verano, al buscar jabalíes, los podencos hallan algún conejo y lo persiguen latiendo, lo que causa un gran trastorno, porque los demás perros que van buscando por otro lado a larga distancia dejan su busca y acuden, y los alanos también corren allá creyendo que el podenco ha encontrado algún jabalí. Mientras tanto, los jabalíes,que están más lejos, oyen el ladrido del podenco, y comprendiendo que es una ronda, se refugian en el monte antes de que esta llegue. Pero a la larga aprenden los podencos su obligación y no hacen caso de los conejos cuando van a cazar jabalíes. He visto numerosas jaurías de podencos cazar un día conejos e ir otro de montería y no caso de los muchos que pasaban delante del hocico.

Adiestrada para las reses una recova de podencos, no hay nada que pueda igualarla. Ni los mastines, ni los galgos, pueden competir con ellos. El célebre cazador don Manuel Dorado decía que para matar jabalíes se necesitan podencos finos y alanos finos. El podenco suele acometer el ganado manso, y esto es una reminiscencia de la sangre de perro salvaje.

Existen tres tipos de podencos; el grande, el mediano y el pequeño. El primero, que es el verdadero podenco de hoy, y que difiere algo del antiguo del que hablan los libros de montería de la Edad Media, tiene una altura de 60 a 65 centímetros, es recio y fuerte la cabeza, la cabeza grande, el hocico largo y ancho, orejas tiesas, grandes, anchas y redondas por las puntas, lomo recto, cola mediana y poco encorvada, pecho ancho, piernas secas, casi rectas, pie recogido, color blanco con grandes manchas negras bordeadas de fuego.

El tipo de raza mediana es más vario, como producto de la grande y la pequeña. Tienen por lo común, unos 45 ó 50 centímetros de altura, sus miembros son más finos que los de la talla grande y el hocico agudo. Los hay blancos con manchas naranjas, canelos claros y blancos con manchas leonadas. Existen una variedad que comprenden el tipo mediano y pequeño, color canela claro, con mancha leonada y negra en la cola, a seis centímetros de la raíz; otra negra con el pecho y el vientre color fuego y dos sobre ojos del mismo color. El tipo pequeño es aún más fino que el anterior. Algunos ejemplares no pasan de 30 centímetros.

Se discute aún entre los cazadores sobre la bondad de los podencos grandes o los pequeños. El asunto no merece discusión. ¿Se caza en terreno áspero y pedregoso, con monte muy alto y hueco por debajo como sucede en Sierra Morena, en los Montes de Toledo, en la Mancha y los estados de Monroy? Pues los perros grandes no pueden saltar por encima de las matas ni caben por los huecos de los troncos, y con su peso excesivo se aspean pisando sobre las piedras aguda. En cambio el perro pequeño pasa por entre los troncos sin inconveniente ni molestias.

¿Se caza en las llanuras o sierras de la provincia de Badajoz, que tienen monte espesísimo cerrado el suelo? El perro pequeño no tiene vigor para romper las espesas ramas ni halla hueco por donde escurrirse, en tanto que el grande salta por encima de las matas o rompe fácilmente el ramaje.

Este señor, don Manuel Rodríguez, firmaba con el seudónimo de LUPUS

PODENCO ANDALUZ PARA SIEMPRE

Podenco Andaluz para siempre

Muchos de los que leáis esto recordareis los calendarios lo la Unión Española de Explosivos, en los que venían algunas fotografías de un viejo cazador comiéndose un trozo de pan y tortilla de patatas con su navaja cachicuerna; pues bien aquella podenca blanca y canela, pelicerdeña, que aparecía con el cazador, era mi delirio en mi mente infantil, y más de una vez soñaba con tener una como ella.

En mi pueblo había una perra muy vieja, de tío Casimiro “El Chimindo”; se la había regalado mi tío abuelo Francisco Rey, el cual había traído los padres de Montijo, y todavía en aquellos tiempos sonaban en los pueblos extremeños los podencos montijanos, con los que cazó Don Antonio Corvasí. La perra aquella que se llamaba “Linda” , cuando era cachorrita en el cortijo de la vegas de Casimiro, éste mató unos cuantos palomos de un tiro en el tejado, y se los fue trayendo a la mano uno a uno a su dueño. Así me lo contó el tío “Casi”.

Yo la conocí y la cacé muy vieja, casi ciega y sorda. Las primeras codornices de mi vida cazadora se las maté a ella; sabía perfectamente donde estaban las codornices y gallinetas de la vega, y se iba con todos los cazadores que la solicitaban. Sólo con ver la escopeta se te ponía delante y a por ellas. Cazaba muy lento, moviendo el rabo de un lado a otro y de una manera especial según fuese pelo o pluma. A mis “arcabuceros”, lo del movimiento se lo detecto, pero son rapidísimos y, por supuesto no se van con nadie a cazar que no sea conmigo.

Otro podenco del que me enamoré cuando yo tenía 15 0 16 años, lo tenía un labrador de mi pueblo que pasaba por el camino de La Coronada en la finca de mi tío José, en la que yo vivía  temporadas. Aquel perro se llamaba “Lucero”, era un podenco canelo, envelado, corbato, de pelo liso y de talla chica. Pues bien, yo lo veía cazar cuando pasaba por aquellos lares y me encantaba como echaba las codornices en la cañada de “La Hoja”, las latía y volvía a rehallarlas donde se paraban, así hasta tres o cuatro veces. Las liebres que sacaba de las viñas se iban de Extremadura, de lo que les formaba con su “jai, jai, jai…”. ¡Estaba loco por aquel perro!.  Le dije a mi tío que se lo pidiera a Diego, el labrador, y me advirtió que ese perro no se haría a la escopeta nunca, pues estaba desde cachorro cazando a su aire. Tanto insistí, que me lo regaló aquel buen hombre. Yo no cabía de gozo diciéndoselo a mis amigos y a todo aquel que me encontraba. Aunque poco duró aquello, lo tuve quince días, dormía atado al lado de la pata de mi cama, le echaba la mitad de mi desayuno, galletas “María” y el “Chiquilín” de entonces. Compartía el arroz, mi merendilla y todo lo que fuera con tal de ganármelo. Creí que lo tenía en el bote al tal “Lucero”, y decidí sacarlo a cazar pues me movía el rabo cuando lo llamaba, y dentro del cortijo se venía conmigo.

Una noche en la tertulia de la lumbre, decidí sacarlo a la mañana siguiente y le dije al “Guardia” que me llamase al venir el día para sacar a “Lucero”. Aquella noche dormí poco pensando como resultaría, y con el alba cogí mi “Sarasqueta” del 20 y salí con el podenco atado a las primeras cañadas de la finca. El perro tiraba de la cuerda pita para empezar a cazar, lo solté y salió como una bala, a unos metros levantó la pata, hizo sus necesidades, me miró como diciendo ahí te quedas con tus galletas, tu arroz, tu chocolate y todo lo demás, que me voy … y emprendió para el pueblo en busca de su antiguo dueño.

    

Los Arcabuceros – Santuario del podenco Andaluz

 

 

“ALIBABA”

En mi reciente visita al hermoso pueblo pacense de Quintana de la Serena, donde las gárgolas hacen que el agua se precipité ruidosa en mitad de sus calles cuando llueve, he tenido la suerte de conocer a Francisco, hombre, sobre todo, de corazón ancho, cazador, amante de su tierra, auténtico podenquero y también un poco poeta. Es de esas personas que siente con tanta pasión lo que vive que quiere transmitírselo a los demás para hacerles participes también de su enorme pasión por las cosas. Francisco vibra cuando te habla de sus podencos. Y no es para menos cuando te abre generosamente las puertas de su casa y te hace testigo de los tesoros que allí encierra: LOS ARCABUCEROS, santuario de los mejores podencos andaluces que puedan criarse en parte alguna.

Y no es por casualidad por lo que se consiguen tales maravillas. Ha sido fruto de su afición, esfuerzo y constancia por mantener una raza de perro nuestro que caza como ninguna otra. Se preocupa enormemente de cuidar la morfología de la raza, la del podenco andaluz de talla chica, la que, a través de muchos años, ha conseguido perfeccionar al máximo compaginando belleza y aptitud cinegética en cadaanimal, como sí lo acreditan la infinidad de trofeos que ha conseguido en todos los concursos en los que participa, el último una talla preciosa de un podenco en bronce, obra del escultor Mariano Aguayo, en el concurso de Cuevas de S. Marcos en Málaga, con su podenco “Alí Baba”.

Cuando le pregunto por qué ha llegado a especializarse en esta clase de podenco y si desde el principio había cazado con ellos, esbozando una tímida sonrisa y achicando sus ojos para recordar mejor el pasado, me habla de su “Calaña”, aquella podenca de pelo duro que le regalaron en el pueblo de la sierra de Huelva de donde tomó el nombre y de la que su madre decía que era la perra más lista y viva que jamás había visto…

– “Sus cualidades para la caza eran extraordinarias. Cuando otros perros estaban exhaustos ella parecía no rendirse nunca. Tanto en la caza por alto, como en el cobro, como su nerviosismo cuando rodeaba una y otra vez las matas para decirme que la pieza estaba allí.”

-“Recuerdo también al “Kisin” mi bretón, especialista en muestras inolvidables ”

Y mantenía su mirada medio perdida, como queriendo retener en su memoria una fotografía congelada de aquellos lances de antaño…

– “He cazado con todo tipo de perros, de casi todas las razas. Es verdad que de todas he disfrutado. En todas he buscado y, afortunadamente, he sabido encontrar siempre su mejor virtud, su mejor cualidad. Al final me he rendido a los podencos, al podenco andaluz. Y me he entregado en cuerpo y alma al podenco andaluz de talla chica. Son perros precoces y resistentes. Se adaptan a cualquier tipo de terreno y su pasión por la caza es extraordinaria…”

Mientras me habla, sus perros le rodean y le siguen… Coloca una piel de conejo en la punta de una caña y le da dos vueltas al aire… Es entonces cuando comienza el espectáculo. Parece mentira cómo unos cachorros que apenas han cumplido mes y medio puedan mostrar semejante afición por la caza. Tres sentidos, vista, oído y olfato entregado a un solo objetivo: perseguir la piel que les muestra su dueño.

“¿Cómo no va a rendirse uno a semejante belleza? No paran ni un momento. Estos perros crean afición al cazador más escéptico.”

Cuando le pregunto qué cuánto hay que poner en la mesa para llevarse uno de sus podencos me dice;

– “ ¡Cariño!, ¡Cariño a raudales, lo primero de todo! Sin esa moneda no se pagar ni un cachorro de  los que ves. El podenco andaluz es un perro inteligente y lo mismo que averigua de manera infalible dónde donde la pieza de caza, adivina al momento sí hay cariño en el corazón de su dueño…”

Al oír sus palabras me percaté al instante que la razón del brillo del pelo de sus maravillosos cachorros no se debía solo al pienso que les echaba de comer …

Y es que para ser un criador como Francisco no solamente hay que contar con unas instalaciones espaciosas, limpias y envidiables como las que él tiene. Hay, además, que incluir en las raciones diarias de sus perros muchas dosis de paciencia y cariño. Y así es como Francisco consigue el maravilloso producto que  ofrece al que quiera tener y contar con un verdadero “compañero” de caza.

Estuvimos sólo un par de horas juntos pero fue suficiente para comprender que la calidad de los podencos que cría Francisco va pareja a su calidad humana.

Al despedirnos, se asomaba ya la luna casi llena al espejo de la noria de la finca. Francisco la buscó con su mirada en el cielo y al alejarme de él me pareció oírle decir algo de sus niños y la caza o algo así… Incluso me pareció adivinar, en la magia de la noche de los campos de Quintana, que corrían unos versos que decían:

La noche de fin de año

Mi perra “Pili ha “parió”

Siete cachorritos blancos,

Que te quitan “er sentio”

Son nietos de la “Cumplía”

Biznietos de “Arcabucero”

La mejor casta de España,

Y también del mundo entero.
Publicado en la revista CAZA EXTREMADURA nº 82 por Ramón Gómez Pesado

“EL MORO FIGUEROA”

TEXTO ENVIADO POR MI AMIGO DON VICTOR HUGO DESDE MÉXICO

Pincho de los Arcabuceros.

Cinco años ya han pasado desde que tuve la Oportunidad  de viajar a España en busca de un cachorro de Teckel de pelo duro y q por cosas del destino me desvió de mi propósito de esta raza gran raza  a tener en mis manos un podenco de talla chica excepcional.

Este era un cachorro q por palabras de mi hoy muy buen amigo don francisco Rodríguez era propiedad de maría su pequeña hija  y debido a q en el momento en q nos conocimos y q andaba yo por esos rumbos en Badajoz provincia donde está enclavada una hacienda hogar de podencos q por fuerza, logros  y un buen hacer de don francisco Rodríguez  han ganado una muy merecida reputación de muy  buenos podencos donde los pongan, los muy conocidos ARCABUCEROS.

Con mí querido pincho tengo a través de 5 años Cantidad  de anécdotas q contar y Muchas  q me faltan por vivir con él y mis demás podenquitos

Algo q me ha llamado mucho la atención a sido el hecho de q pincho es tan apasionado a el pelo como a la pluma sin hacer diferencia a la hora de cazar, fue hace ya unos 3 años q comencé a notar esta afición de mi podenco ya q lo mismo le daba al conejo q a una buena codorniz sobre saliendo de entre mis demás perros por esta pasión a la pluma en la cual no para un segundo sacando, resacando y si vamos con una buena escopeta cobrando sin igual.

El año pasado fuimos a un rancho cinegético (finca o coto de caza)  Varios del Grupo de Cetreros y Podenqueros Mexicanos. Víctor Hugo, Paúl Villafaña, Héctor Eduardo Villafaña, Áyax, Charly Oliveros, Alfonzo y José luís serrano, Juan Mata Zorras y su Hijo Toñito joven promesa tanto como cetrero y podenquero.

 Fuimos invitados por El Señor Don Jorge Conde a quien conocemos   de ya hace algunos  años y quien ya sabía de mis podencos este señor gran apasionado de todas las buenas razas d perros de  caza había encargado a algunos amigos de él le trajeran unos podencos que  por comentarios propios se que   llegaron de Toledo fueron estos  una hembra y un macho los cuales en cuanto les fue posible los pusieron cazar en su finca. Su intención era la caza de codornices las cuales abundan ahí, pero su estilo de caza era con pointer donde estos se encargan de mostrar la pieza y mandan a él podenco a sacarlas y unas vez al vuelo las abaten esperando q los pointer o el podenco las cobren.

 Pues bien llegamos al rancho y después de saludar a los presentes y presentar a pincho el cual desde q bajo del auto cautivo a los presentes por lo bello que morfológicamente  es este pequeño ARCABUCERO.

 Nos dirigimos a la zona donde cazaríamos en la camioneta de nuestro amigo el señor conde, hombre ya con 80 y tantos años de edad dueño de la finca y dueño de una pasión venatoria y grandes reflejos.

Llegamos después de viajar un par de km. al área de caza.

Bajaron sus perros de muestra y yo esperaba ver bajar a su podenquito el cual me habían comentado era bueno para la caza ya descrita pero nada. Pregunte por él y me dijo el señor conde que  el perro se había quedado ya q se encontraba con tos y por ello no le habían llevado,

La plática cambio a como ellos realizaban la caza con estas 2 razas pointer y podencos.

 Me pregunto que si creía que   PINCHO cazaría con los pointer y sin temor a la escopeta yo le comente con el orgullo q posee todo dueño que sabe que tiene  un buen podenco, q no sabría su reacción pero q de algo estaba seguro q este era un ARCABUCERO  Dueño de una casta muy reconocida en su país de origen  y tan podenco y tan bueno como el q mas.

Por ello y confiando en sus facultades y su comprobada  pasión para la  caza lo baje y lo solté para q recorriera el terreno, el entrenador personal del señor conde  mando  los pointer  y estos no tardaron en dar con una parejita de gallináceas quedando los pointer en una elegante muestra q helaba la sangre, era un espectáculo ver como cual estatuas vivientes mantenían el morro apuntando  hacia la emanación era fascinante ver el leve temblor corporal de los perros y de la tensión en sus fuertes músculos en fin un digno espectáculo.

 DonJorge  conde me dijo ahí están los perros puestos manda a tu perro a q las saque para tirar y huummmm q hacer si tanto yo como pincho desconocíamos esa forma de cazar, volteo llamando a pincho el cual andaba haciendo su trabajo q era buscar y levantar pero nunca por su cerebro paso el q los pointer eran parte del equipo en ese momento por lo q decidí ayudarle lo llame a mi lado al cual acudió pronto y alegre lance un guijarro   hacia el maguey donde los pointer permanecían congelados y pincho fue presto a ese lugar se acerco olisqueo y se fue de ahí para consternación mía y risa de 2 amigos míos q me acompañaron y los cuales me hacían mofa de mi gran podenco? traído del otro lado del mar y de un linaje a toda prueba como eran los arcabuceros, yo enchilado (molesto) por ello le pedí a el Sr. conde q me diera un segundo aprovechando el excelente entrenamiento de sus pointers q no se movían mas q para respirar esperando la orden de levantar las codornices .

Hago venir de nuevo a pincho y ya una vez conmigo le vuelvo a aventar otra piedra  de nuevo va y comienza a olisquear  le hago un sonido característico para cuando quiero q se meta a desalojar algún conejo q tengo ubicado. Algo q suena más  o menos así shushusha, shushusha. El perro se interesa por entrar  en el grupo apretado de magueyes cactáceas de mi país Y en ese momento algo sucede ya q el perro se interesa un poco y continua oliendo el lugar para entonces  pido al entrenador q de la orden a los pointer de levantar las piezas este lo hace y vuelan las codornices 2 bellos machos de bot White

 Y una hembra han levantado el vuelo y suena el disparo, el sonido estrepitoso de la arrancada y el disparo fueron la señal q activo a pincho para saber a que íbamos a ese terreno cayeron 2 de la 3 piezas y pincho q es un gran cobrador y por puro reflejo condicionado corrió presto a cobrar la presa caída al llegar a la primera se la gana el pointer pero rápido corre a donde cayó la segunda y hace un cobro limpio llevándola y entregándomela en la mano para orgullo mío y estupor de mis 2 amigo,.

La los cuales con el buen hacer de mi perro les borre la sonrisa de burla y dando mil alabanzas y caricias a mi podenco.

En ese momento yo conocedor de mi Pincho sabía q de ahí en adelante todo seria coser y cantar

Y así fue UNA VEZ Q LOS POINTER SE PONIAN EN MUESTRA  PINCHOse acercaba y sacaba las codornices sonaba el disparo y corría a realizar el cobro sin fallar en una sola y sin perder una sola pieza abatida por los certeros disparos del señor conde. Lo mejor de esto fue q de ahí para delante pincho se dedico a sacar cantidad de codornices sin la ayuda de los pointers  para mi sorpresa y para el  gusto de mi buen amigo conde ya q se dio vuelo con el dedo tirando y maravillado por la gran inteligencia de Pincho q en un santiamén aprendió d q se trataba el juego, pero amigos lo mejor estaba por venir para sorpresa de los presentes y para sorpresa y maravilla mía por mi pequeño Arcabucero el cual es un gran  guerrero en el campo. No faltaron las codornices q movidas por el perro salieran volando sin previo aviso y a las cuales no se les pudo tirar pero pincho dueño de esa gran cualidad de cobro q posee corría desaforado esperando q cayeran abatidas lo q no sucedía pero este se iba tras de ellas. El señor conde me dijo q pronto mi perro se cansaría por andar cazando como loco q era indudable q poseía mucha pasión pero q le faltaba inteligencia para saber cuándo correr y cuando no.

 q sería bueno darle un poco mas de entrenamiento y utilizar el collar eléctrico para pararlo cuando corriera como lo hacía de esa manera a lo cual yo no estuve de acuerdo y le dije q a mi así me servía para cazar ya q mi estilo de caza era con las aguilillas de Harris y me es preciso q mis podencos corran tras la presa para ayudar a las aves en el momento necesario y q además esto también era debido a q al practicar la caza q realizo de esta manera mis podencos entre ellos Pincho,  me habían cazado ya varias presas a diente, un cazador q nos acompañaba de entre la bola  ( grupo) comento q él había leído en una revista q eran muy buenos para cazar a diente conejos pero q cazar de esa manera una codorniz era otra cosa q el pagaría por ver eso en un perro y más si este lo hacía de forma repetitiva y no casual. Mi orgullo no pararía ese día de hincharse cuando vi q dios existe para los podenqueros y q a mi me había bendecido con un fuera de serie y es q pincho q tardo lo q duro la plática en regresar y venia con el cuerpo lleno de espinas señal de q se había metido a fondo entre las Nopaleras ( chumberas)  q abundan en  el lugar y con una codorniz en el hocico pero esta vivita y coleando me la entrego y no falto el comentario de el acompañante q comento q seguro seria alguna pieza herida y para quitarnos de la duda la revisamos y fuera de la baba d mi perro no le encontramos nada mas dando yo  por cierto q la había cazado a diente,

Pero quedaba la duda de  si eso había sido una casualidad o una señal inequívoca del gran potencial de mi Pincho y de lo cual me faltaba por aprender más de este pequeño ARCABUCERO.

  Seguimos cazando y Pincho como maquina no paraba de levantar y cobrar las piezas heridas y de nuevo se repitió q algunas plumíferas volaran a las barrancas donde se está muy apretado y fue ver como pincho y una manetita hija  de bierzo y Aroa de 8 meses de edad y la cual ha dado al igual q Bierzo de pipomonte el padre muestra de una gran afición por la pluma.

Se metían y cuando no las resacaban volando y caían abatidas pincho salía del lugar con ellas en el hocico y después de unas 6 o 7 cazadas de esta manera a ninguno nos quedo duda de q los podencos cazan a diente si así se puede decir tanto el pelo como la pluma. El resultado de la caza con podenco, escopeta y un grupo de entusiastas  cazadores fue de unas 30 piezas abatidas, 7 cazadas a diente y q me traje vivitas gracias al cobro suave y delicado hocico de mi arcabucero y 2 conejos 1 a diente y uno abatido.

Sobra decirles q a partir de ese día cuantas veces  puedo aprovecho la cordial invitación de el señor conde de ir a su finca en la cual tenemos las puertas abiertas aun cuando el no esté de ir a cazar ahí codornices q abundan así como conejos y todo esto con el fin de seguir desarrollando esta pasión a la pluma de pincho y de algunos hijos de él q siguen sus pasos, hoy por hoy cazo con pincho, mis aguilillas y Bierzo maneto de pipomonte q también es grandioso y apasionado a la pluma  al tu x tu con picho y q también he notado q transmite esa gran afición a sus hijos.

Una modalidad q me apasiona la caza de codorniz con 

 PINCHO MI PEQUEÑO GRAN  GIGANTE ARCABUCERO

DESDE México Víctor Hugo Villafaña podencomex  saludos.

EL ULTIMO CURTIDOR DE QUINTANA DE LA SERENA

          

EL ÚLTIMO CURTIDOR DE QUINTANA DE LA SERENA.

Quintana ha sido desde siempre pueblo de artesanos, canteros, alfareros y también curtidores.
Hubo una industria en torno a la piel que daba muchísimo trabajo en las fábricas, mi bisabuelo y sus hermanos tuvieron una  la de los Tiritos, que ese era su apodo, también los Gómez Coronado y Pascual Martín “cachita” entre otras.

Estas fábricas mayormente curtían pieles de caballería y vacuno. Lo hacían en pilas con  corteza de encina, quebracho, mimosa,  castaño…y alumbre de piedra. Su destino mayoritariamente era para aperos de labranza y también calzado.

Recuerdo de pequeño   en la fábrica de Miranda a ver visto sacrificar caballerías y una vez que le quitaba  la piel  el tío José el Olallo y Cosita darle larga a una buena piara de cochinos ibéricos que se comían la carne. El espectáculo era dantesco. Esta fábrica fue la última que se cerró por los años 60, la recuerdo como una empresa con varios trabajadores.
Como el negocio de las pieles se puso muy malo hasta el punto de quedarme sin un real, me coloqué en Madrid en una fábrica donde trabajaba de director comercial mi tío Diego Rodríguez Rey hermano de mi padre, se llamaba S.A.I.C..sociedad, anónima para la industria y el comercio.
Su fundador fue don Luis Molina, este hombre inteligente donde los hubiera con su equipo de curtidores tuvo la idea de transformar pieles de cordero merino en imitación a la nutria de rio para hacer abrigos principalmente.

Entré como oficial clasificador comprador y en ello estuve unos años, el trabajo en la fábrica me apasionada aprendí a manejar todas las máquinas de planchar, rasar, estirar y ablandar ( la leona) que era durísima, donde más me gustaba estar era en la ribera, así se le llama a la parte donde están las pilas y bombos donde se lavan, descarnan, curten, tiñen y se les daba el primer rasado a la lana.

Cuando no estaba en el almacén me ponían a trabajar donde hiciera falta ya que como tenía afición aprendí el manejo de todo, había un trabajador de Hinojosa del Duque que nos hicimos muy amigos era el alma del curtido pues  aunque había un químico no sabía ni la mitad que él. A este me pegué y él me enseñó a curtir.

Mi tío Diego a parte de comercial era el que clasificaba toda la producción antes de pasar al  teñido con pasarle la mano sabía perfectamente el color que era apto para cada piel. Nos quedaba alucinados a la velocidad que clasificaba , por supuesto era el alma de aquella empresa y por su valía el hijo de don Luis Molina cuando falleció este, le dio una buena parte de acciones en la empresa. Que dicho sea de paso la mejor del mundo en su ramo. El famoso mouton LUTRA. Apreciado por los mejores peleteros de Europa principalmente en París.

Viajé por algunas provincias buscando el tipo de merinos que eran aptos para la fábrica, donde más operaciones hice fue en Zarza de Alange con los almacenistas de ese pueblo, los Almendros reunían muy buenas partidas, hasta cien mil llegué a clasificar alguna vez para sacar un diez por ciento pues no todos eran aptos.

Aprendí a conocer este tipo de pieles en el almacén de  mi tío José, desde niño me ponía a ponerle las pieles en una mesa y el clasificaba lo que le llamábamos corderos para Molina, o de peletería. Los otros se vendían para deslanar su precio era muy inferior.

El señor Molina cuando empezó vino a Quintana a los almacenistas que entonces había mis tíos Marcelino y José Rey, les pidió las pieles fiadas ellos apostaron por dárselas  este triunfó y ellos  a ese tipo de corderos le ganaron una fortuna durante muchos años ya que lo que servía para peletería valía  tres veces más y ellos eran los únicos que le servían a don Luis.

También trabajaban con piel de ovejas, que hacían mantas preciosas imitando al ocelote, tigres,cebras…
Aunque el trabajo en la fábrica me gustaba  el vivir fuera de mi Extremadura no podía soportarlo, sin mis perros, mis perdigones la sierra, la caza, el latir de los podencos, los puestos a la revolá eran más fuertes que todas las posibilidades laborales que me ofrecía Madrid.

Así que después de pensármelo mucho decidí venirme y emprender de nuevo la aventura de retornar  a pielero  mi antigua profesión con el dinero que me dieron del paro, que solicité el pago único.
Ahora ya en el almacén de mi tío que había fallecido  mi tía Beatriz me dejó sin interés ninguno así como todos los archivos a los cuales siempre tuve acceso ya que me tuvieron y quisieron como a su hijo, yo a ellos igual.
Como había aprendido a curtir aparte de dedicarme al negocio de la herbolistería y compra venta de pieles,  mandé construir en la carbonera de la que hoy es mi casa  dos pilas de cemento,  con unas aspas y un motor de una lavadora y con esto más un banco  y un cuchillo para descarnar empecé la aventura de curtidor.

Lo que más me costó hacer fue un cilindro para pulir también del bombo de una lavadora  que mi amigo José Papalé cuando le dije lo que quería y que me lo hiciera  me dijo que esas empresas y con esos aparatos solo las hacían los genios jjjj.

A mi empresa le puse CURTIDORA EXTREMEÑA. Me anunciaba en el periódico HOY. Aparte por los pueblos puse carteles,  enseguida  empezó a funcionar, la gente me traían pieles, varios taxidermistas también, curtí muchos safaris para ellos posteriormente montar los trofeos.
Pero lo que más trabajaba eran pieles de cabra que las curtía al cromo con su pelo.

Compraba partidas elegía las más bonitas, blancas y negras, marrones, floridas en fin a elegir.
Tenía algunos comercios de muebles y decoración que les dejaba un depósito para venderlas así funcionaba bastante bien. Me hice famoso curtiendo jjjj

Así conocí a mi amigo Manuel Lobo que en gloria esté. Entonces era el presidente del Club Nacional del Podenco, le dejé un buen depósito de pieles en la tienda del club y vendía bastantes. El me dejó un semental de podenco chico para cubrir mis perras, se llamaba CANTON, bueno y ahí empezó otra aventura. La cría selectiva de podencos chicos.
Por estas fechas me enamoré de mi mujer, nos hicimos novios, la única novia formal que he tenido  nos casamos y tenemos dos hijos preciosos y buenísimos. José Vicente y María del Carmen.

Cuando llevaba varios años curtiendo, empecé a notar que cazando me fatigaba más de la cuenta, pensaba que sería la edad. Pero mi querida esposa me obligó a ir al médico, me hicieron unas radiografías de pulmón con el resultado que me dice el doctor que si no dejaba la profesión de curtidor tendría una vejez “prematura y dolorosa”. Tenía unas manchas producidas por el cromo que era con lo que curtía y al pulir las pieles lo respiraba.

La noticia me cayó como un bombazo.
Pero que remedio, tuve que dejar el oficio.
De toda mi vida había criado perros pero nunca con fines comerciales así que me puse a criar y seleccionar podencos.
Empecé a asistir y concursar en los distintos eventos que el Club organizaba ganando muchos  primeros premios por toda Andalucía  y en Madrid.
Bueno de curtidor pasé a  podenquero selectivo  por los motivos que ya he contado. En ello seguiré, seleccionando y puliendo el mejor perro de caza del mundo, hasta que Dios quiera.